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Mi pez

  Mi pez M.E. Azuara   Sentada a la orilla del estanque, desmenuzo en pequeños pedazos una pieza de alimento congelado. Arrojo los trocitos al agua y observo con complacencia a este bello pez disfrutar de mis dádivas. Le gustan y chapotea animoso pidiendo más, entonces repito el proceso hasta que mi mano queda vacía y él satisfecho. Empecé este ritual hace más de un año y desde entonces no he faltado a mi cita con mi pez, porque es mío, solo mío; nadie más ganará su afecto, pues solo yo cumplo con sus necesidades… solo yo. Él agradece mi fidelidad y lo demuestra regresando cada día a la misma hora, salta y se regocija siempre que me ve llegar. Me acompaña y no se aleja de aquí hasta que me despido. Por último y para concluir esta rutina, camino sin premura hacia mi hogar, donde me espera una casa vacía, porque hace más de un año, en un arranque de celos, llevé por primera vez a mi esposo infiel de paseo con mi pez.

EL CORTE PRECISO -Sheikong-

  El doctor Izarra nunca imaginó lo que le esperaba en casa. Dejaba atrás un día complicado con cuatro jornadas quirúrgicas, varias visitas a la unidad de cuidados intensivos y algunas consultas programadas. Estaba tan agotado que no se ocupó mucho de sí mismo y solamente anhelaba descansar en su cama. Detenido en el umbral de la puerta de su casa recordó que su maletín de oficio quedó dentro del auto pero ya no había vuelta atrás, el cansancio ganaba esta vez y además ¿Qué podía salir mal? En casa únicamente lo esperaba su perrita Bailey, quien ocupaba toda su atención actualmente. Al entrar enfila directo hacia el cuarto pero al pasar frente a la cocina se le presenta una situación inusitada, de esas que sabes cómo afrontar pero igual te toman por sorpresa. Se acerca con seguridad, la misma que te otorgan tantos años de experiencia.   Toma unos segundos para pensar qué hacer, todo está dentro de sus competencias ya que fue un alumno aventajado en la facultad y un excel...

WOLF (Sheikong, Caracas 2022)

  Capitulo Uno /   El Ciclo Natural –Por acá está el sujeto de nuevo Doctora Giner–Interrumpe el inspector en el consultorio– –Gracias inspector Murillo, por favor entren–Responde afable la doctora– –Deme un minuto para esposarlo a la silla, será rápido. –Disculpe inspector, pero lo necesito sin esposas como siempre, dentro de mi consultorio es mi paciente, no es un reo. –Es el protocolo y por su seguridad además, este hombre está acusado de varios asesinatos perpetrados con sus manos, no puedo quitarle las esposas. –No voy a proceder con el diagnóstico mientras mi paciente se encuentre así. –Doctora, en ese caso me quedo acá con ustedes, es un riesgo. –Eso tampoco lo puedo permitir, es una consulta de carácter confidencial como todas, lo que se va a hablar requiere un clima de confianza, no va a ser posible con usted dentro. –Le recuerdo que estas consultas las paga el estado, solo requerimos cumplir con las formalidades para encerrar a este engendro, por ...

Demandas del corazón

  ¿Por qué me pides eso? Oh corazón mío, ¿Qué no ves que no puedo regresar el tiempo? ¿Qué no ves que no puedo ceder ante estos deseos sin más? Tus demandas son muy certeras y egoístas, bien decían que eres oscuro y avaricioso. ¿Por qué me pides eso? Oh corazón mío, ¿no ves que no hay una musa que inspire mis días? ¿Qué no existe una flor violeta que amar? No me pidas hacer encomiendas deshonestas que solo traerán dolor, que solo nos lastimarán. ¿Por qué me pides eso? Oh corazón mío, ¿Qué no sabes que el amor es un arma de doble filo y que por ambos nos hemos herido? No pidas ser amoroso con ese clavel, no me pidas abrir puertas al pasado, no me pidas lastimarte… ¿Por qué me pides eso? Oh corazón mío, ¿Qué no ves el pecado que estamos cometiendo? ¿Qué no recuerdas lo que se nos ha dicho? No me pidas cortejar esa libre melodía, no me hagas comprometerme en este pecaminoso sentir. ¿Por qué me pides eso? Oh corazón mío, ¿Qué no ves que me confundes? ¿No ves el miedo y la inseg...

Si te lo preguntas

Si te lo preguntas aquí todo está bien. Tengo salud y nada me falta, voy a trabajar y me esfuerzo cada día más, por aquí todo está bien… Todo está bien después de haberme suicidado centenas de veces, buscando una vida dónde estos sentimientos por ti no existan. Todo está bien después de haberme encontrado frente a frente conmigo y peleado a muerte con miles de versiones de mí mismo que aún te amaban. Todo está bien después de matar a todos esos yo que aún albergaban tu recuerdo, que aún volverían si tú los llamabas, no los busques por favor, sus cadáveres y yo ya somos buenos amigos. Todo está bien después de haber quemado ese cuarto dónde tenías renta gratis en mi corazón, quemado después de destruirlo en un acto de furia incontrolada, luego lo reconstruí. Y lo quemé de nuevo… Si te lo preguntas por aquí todo está bien, duermo relativamente bien, como adecuadamente y estoy haciendo ejercicio, no me siento mal tan seguido como antes, por aquí todo está bien… Todo está bien después de h...

La pieza faltante

No te odio, al contrario. Te amo mucho… Parado entre una multitud de personas, no tenía ni un motivo para mirar atrás mío. De no ser por esa mirada que se me estaba clavando en el cuerpo… no sé si es una grata sorpresa o simplemente el destino se estaba riendo de mí, pero después de haber llorado tantas noches, de haberle rogado a la vida, de imaginarte todas las noches, después de tanto tiempo, no eras una ilusión… y me aterra el poder que tienes sobre mí. Detuviste el tiempo de nuevo, ¿es que mi amor por ti debe ser un contador que debe ser reiniciado? Hoy me encontré con la chica que me gustaba, son esas cosas para las que nunca se está listo, y peor aún darme cuenta que todavía no lo supero. Número siete… ¿cómo no reconocerte si esos hermosos ojos están clavados en mí? Y aunque nuestras miradas se rosaron por un breve momento, no lo sé… ¿quién era ese chico alto a tu lado? Me causa gracia, ¡pero me río porque no entiendo! ¿por qué estás buscando mi mirada? Me confundes… ¡y tampoco ...

Si yo muero, quizás...

Secó sus lágrimas y puso su mano derecha en su pecho. «Aún late» murmuró en el silencio de la conocida oscuridad, murmuro que con tanto silencio sonó como un grito a los cuatro vientos. Miles de pensamientos como flechas se clavan en su cabeza: no puedo más, estoy muy cansado, quiero llorar, no vale la pena, no soy tan bueno como otros, solo ocasiono problemas, quiero morir. «Ten cuidado con lo que deseas» le dijo una voz proveniente de la oscuridad. La joven se acercó con el deprimido sujeto que apenas levantaba la mirada. —¿No dirás nada? En este punto ya somos conocidos… —sonrió, aunque él no pudiera verla —¿qué te acongoja hoy, Cisne Negro? Pasaron unos segundos de silencio, y el muchacho sentía un nudo en la garganta, sabía que cualquier palabra que pronunciara lo haría romper en llanto al instante, sus ojos se tornaron cristalinos y desvió la mirada. —Eres tan sensible como siempre —se sentó a lado del Cisne y lo abrazó para consolarlo —¿tanto la amabas, Leanathanus? —¿...