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Poema dedicado a cualquiera que lo lea.

 


Poema dedicado a cualquiera que lo esté leyendo en este instante.



 El dolor raras veces se digna en decirme algo
Pero ayer fue tan intenso que escuché
Como un bullicioso mantra
Una verdad:
Las personas son laberintos.
Me lo dijo una versión mía que encontró una llave dorada
En el sendero de pedrusco        
Estaba cubierto de sangre y su brillo subyacente se revelaba 
Como la poderosa verdad:
Las personas son laberintos.
¿Lo podrías imaginar?
No es una oración difícil de dimensionar,
Pero si cuesta, 
Sólo cabe esperar
A recibir la lluvia directamente en los ojos
Y que el agua purifique el interior, 
No aliviando el dolor
Sino dándole un valor
Claro que continuará el mal sabor
Pero al menos, la luz recuperará su ardor
Y ya quiero decirle a todo el mundo
Que las personas son laberintos
Los hay empinados, estrechos, derechos
Y con helechos
Algunos cuántos son maltrechos
Otros limpian diariamente sus desechos 
Aunque el polvo quede atascado en sus pechos
Y buscando emociones, yo narro los hechos:
¡Las personas son laberintos,
 Se lo diré a todo el mundo!

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