Me fuí pero los fragmentos de tus recuerdos siguen clavados en mi corazón, y aún así no dejo de pensar que pudimos haber escrito una gran historia de amor nosotros dos. En su lugar estoy solo yo, escribiendo el desamor que poco a poco me quita la vida.
Solamente teníamos que iniciar desde cero, ¿solo teníamos que hacer eso? Quizá fui muy egoísta, mejor dicho lo fuí, pero en verdad no podía pensar que tú eras la única que quería. Sonrio amargamente recordando que te entregué demasiado y que me fui dejando lo mejor de mí contigo, intenté de todo… realmente.
Lo deseé con todas mis fuerzas. Cada noche lloraba suplicando por una oportunidad, tu pensamiento me quitaba el sueño y el llanto provocaba el suficiente cansancio para hacerme dormir, o para desmayarme del dolor… Y como llorar no te hizo mía le pedí a la vida la oportunidad, le pedí a cualquier dios que quisiera escuchar mi súplica, se lo pedí a Dios aún bañado en mis pecados, una sola oportunidad… eso era todo lo que necesitaba.
Quería amarte como nunca había amado a nadie,
quería amarte como nunca nadie te había amado.
Quería ser tuyo y solo tuyo.
Quería vivir por ti y para ti…
Pero vamos, tú eres simplemente inefable, con tanta libertad y autonomía no necesitas un cascarón vacío como yo. Me resigné. Aprendí a vivir extrañándote, aprendí vivir con tu ausencia, con nada más que los pocos recuerdos que logré dibujar en un papel arrugado. Y aunque pasa el tiempo… y aunque quiera gritar que te superé, no puedo. Aunque intento olvidarte, no puedo…
Cuándo decidí darlo todo sin que tú lo supieras me condené. Cerré mis ojos para escoger que camino seguir, pensé que había tomado un camino mágico y lleno de felicidad, ya quisiera yo ser un protagonista de cuento dónde al final de la historia sé que estaremos juntos sin más, siendo felices, imbecilmente me obligué a creer que fue la mejor decisión pero, no todas las mentiras viven por siempre y aún por más felicidad que esas mentiras me haya dado descubrí que el conocimiento es doloroso y que por eso unas cuantas fantasías lucían mejor y mierda… todavía lo hacen todas esas ilusiones sobre ti, aún me hacen sonreír y no importa que yo sepa que no eres la mitad de maravillosa como creí, una parte de mí sigue peleando por esperar sumiso todas esas mentiras que creamos de ti…
Es por eso… es por eso que me fuí, es por eso que caminé en una línea recta sin mirar atrás, primero caminé, después corrí con todas mis fuerzas y si no volé es porque simplemente no puedo. Ahora estoy tan lejos, ya no sé cómo regresar, intento no mirar atrás aunque pueda escuchar mis recuerdos susurrándome tú nombre, susurrando esta desgracia, susurrando este fatídico momento…
Comentarios
Publicar un comentario