Ir al contenido principal

276 días de paz y de guerra:


 Escúchame bien, le digo. Yo no quería conocer a ninguna mujer. Solo estaba seguro de que quería conocer el amor, y eso me llevó a ti. 


Tengo 276 historias en las que te conozco. En todas me enamoro genuinamente de ti. 


Estoy en una ciudad lejana buscando rentar una habitación. Apenas ingreso en aquella casa rústica te veo, usas vaqueros y una blusa gris que te sienta bien, haciendo que realce tu cabello castaño. Me miras de soslayo y de la profundidad de la casa se distinguen las risas de dos muchachas. Una le dice a la otra: por fin un hombre en la casa y tú, una impresionante belleza de mujer te ríes tras escucharme bromear en susurros: ni tan hombre.

Nos hacemos amigos y te amo. Te amo hasta el final de nuestras vidas. 


Estoy parado frente a una muchacha que me confiesa su amor por mí, que me dice que me ama y que por favor quiere pasar su vida conmigo, que se lo permita. Yo la veo con pena, porque no me siento listo para amar. No siento eso por nadie. 

Dentro de unos minutos un auto me golpea. 

Te veo entonces. La muerte. Te  digo qué hermosa eres. Y siento un cariño, un amor que no pienso soltar.

Claro que puedes quedarte, me dices. Pero no me quedé.

Después de eso desperté. No había muerto. Pero algo me había pasado. Desde aquel día me enamoré. Y desde entonces solo soñé con la muerte y sus ojos bondadosos. 


En otra historia somos Chizuru y Katsuro. Nos conocemos en un mundo que no sabe explicarse el tiempo ni lugar. Alguien más narra nuestra historia. 

Después de un conflicto en el que quieres dejarme yo ruego y ruego para que no suceda. Empieza un bucle temporal. 

Lamento haberte torturado de aquella manera, pero no pude dejarte ir. No me atrevo a estar sin ti. 

Entonces me excuso diciendo que el amor se intenta hasta que salga bien. 


Tengo 276 historias contigo, porque son los días que estamos juntos. 

Cada día equivale a una nueva historia. En todas peleamos y nos amamos. Yo bien sé que  en todo día puede haber paz y puede haber guerra. 

No hay guerra que no quiera pelearte. Y no importa cuantas veces me sepa derrotado, siempre te pediré la revancha y siempre buscaré conquistar aquel territorio para marcarlo con amor. Ese amor que tú me regalaste. Ese amor que tanto desconocía. Ese amor que hace pelear y hace llorar. El amor que ya no tiene un solo significado. El amor que ha nacido en mí para ti. 

Comentarios